MI OPINIÓN SOBRE LOS CENTROS ELHA LÁSER

¡Hola chicas! Por motivos laborales he tenido abandonar este blog que abrí en 2013, pero intento reaparecer de vez en cuando, sobretodo si tengo algo interesante que contar! En este caso, me ha parecido importante hablaros de un centro de depilación láser que se está haciendo muy popular en internet gracias a las maravillosas opiniones de su clientela.  Y aunque el sitio está bien y no tengo ninguna queja importante, no voy a volver a ir. No me compensa.

Os explico, yo soy de piel muy blanca y vello oscuro, con zonas del cuerpo muy pobladas y otras en las que no tengo apenas pelo, no sé muy bien por qué. Me parecía buena idea atacar el vello de una vez por todas, pero como a todas, me echaban para atrás los precios de los centros de depilación láser. Cuando ya estaba desesperada encontré estos de Elha, y animada por las opiniones en Google (ejem, ahora os cuento), fui al centro de Tarragona.

Como seguramente sabréis, los precios son muy baratos, probablemente los más baratos del mercado.

El primer detalle que no me gustó nada (pero nada) fue que el día antes de la cita me enviaron un WhatsApp. Ok, cada vez más empresas utilizan el WhatsApp para comunicarse con sus clientes, pero a mí no deja de parecerme un método poco profesional e invasivo. Mi WhatsApp lo utilizan mis amigos, compañeros de trabajo y familiares, y no me apetece que un centro de depilación láser me moleste por ahí.

Aunque no hace falta ser tan estricta, digamos que lo puedo entender. El problema es que el tema no se queda ahí. El mensaje de WhatsApp no es para recordarte la cita, es para exigirte que la confirmes, porque si no, quedará anulada. Y lo peor, el texto dice algo así como “te rogamos que nos confirmes la asistencia porque tenemos mucha lista de espera y hay otras personas a las que les iría bien tu hora”

Os prometo que estuve a punto de contestar “pues si tanto les iría bien por mí dádsela” XD No sé, ¿me estáis llamando malqueda? ¿Por qué no iba a acudir a la cita que he concertado?  ¿Por qué tengo que perder mi tiempo contestándoles que confirmo la cita? ¿Y a qué viene lo de decirme que tienen mucha lista de espera y que otras personas necesitan la hora? ¿A mí qué me importa?

Lo siguiente que me pareció un poco molesto es que el centro no está en un local, está en un piso. Llamas al portal, te cruzas con los vecinos… Entiendo que así les salga más barato, pero la sensación es un poco cutre.

No tienen braguitas de papel (algo que tiene cualquier centro de depilación, incluso el más cochambroso), por lo que tienes que estar tendida, con “todo” al aire, en lugar de tener la braguita puesta e ir moviéndola para que la chica del láser trabaje por zonas. Pero lo que menos me gustó de todo fue ver que el lápiz blanco que utilizan para marcar las zonas íntimas estaba más que usado, y después de utilizarlo conmigo la chica volvió a dejarlo en su sitio. No sé si luego lo desinfectó, pero al menos delante mío, no lo hizo. Desde luego, si lo desinfectan, me habría gustado mucho verlo para quedarme más tranquila.

Al salir de la cabina e ir a pagar me encuentro con que Elha Láser ofrece un descuento inmediato de 5 euros si escribes una reseña en Google. Lo pone en un carretilla al lado de la caja. Y ése, amigas mías, es el motivo de que haya cientos de opiniones en Google poniéndoles por las nubes. Es normal, todo el mundo quiere un descuento de 5 euros inmediato. ¡Vaya hombre! Ahora entiendo por qué hablan tantas maravillas del sitio. Por supuesto, pasé. Mi dignidad vale más que 5 euros.

El tiempo a pasar entre sesión y sesión parece que es como todo: te dicen que se pueden ir espaciando y luego no es así. Llevo cuatro y me siguen diciendo que tengo que ir cada mes y que tengo que cumplir con los plazos. En otros sitios, a partir de la segunda ya puedes volver al mes y medio o a los dos meses.

No tengo nada malo que decir del trato ni de la eficacia del láser. Es lo único positivo de este sitio. Las chicas son muy simpáticas, y es cierto que el vello va desapareciendo. Pero todo lo demás me parece tan cutre que creo que no me compensa. Lo siento.


Cirugía estética: eliminar las bolas de Bichat

¡Hola!

En esta entrada voy a centrarme en un tema un poco peliagudo: la cirugía estética. Hay muchos detractores, y otros que, como yo, estamos a favor. Mi opinión es que, ante todo, cada uno tiene derecho a hacer todo lo posible para sentirse mejor con uno mismo. Y si eso incluye hacer uso del bisturí, estupendo.

Todas sabemos de muchas famosas que están operadas. En algunos casos, el resultado de la cirugía es evidente. En otros, lo hemos sabido gracias a las fotografías antiguas. Si no, puede que no lo hubiéramos percibido jamás. Y en algunas ocasiones, simplemente notamos que la famosa en cuestión está diferente, mucho más guapa, pero no estamos seguras de lo que se ha hecho y tenemos la duda. En esos casos, se trata de un uso de la cirugía magistral e inteligente. 

¿Cuál es el secreto de una buena cirugía? Los retoques sencillos y discretos. Un poco aquí, un poco allá, de manera efectiva, pero sutil. Un simple retoque de tabique siempre quedará mejor que una rinoplastia completa, que es una operación más complicada y con mayores posibilidades de fracaso. Recordad que el 50% de las operaciones de nariz requieren una segunda intervención, y es un porcentaje lo suficientemente alto como para que nos lo pensemos bien. Una operación de pecho también puede ser una lotería, pero como es lógico, siempre quedarán más bonitas unas prótesis proporcionadas a nuestro cuerpo que pasar de una talla 85 a una 100.

Otro ejemplo claro del fracaso de algunas operaciones es el aumento de labios. ¿A qué se cuentan con los dedos de una mano las mujeres que conocemos a las que les haya quedado bien? ¿Y por qué? Pues muy fácil: porque la mayoría de ellas no lo necesitaban realmente, y porque eligieron cantidades y sustancias de relleno poco naturales. ¡No hay nada bonito en lo anti-natural!

la foto

Llevo años documentándome, y he llegado a algunas conclusiones. He decidido operarme de algunas cosas que me acomplejan, pero van a ser retoques discretos y sutiles. El primero lo realicé el pasado enero. ¡Os cuento como fue!

 

BICHECTOMÍA O REDUCCIÓN DE LA GRASA DE LAS MEJILLAS

Las bolas de bichat son unos acúmulos grasos que se encuentran en el interior de las mejillas. Su tamaño depende de la persona, pero en algunos casos, se desarrollan demasiado y sin ninguna explicación. La consecuencia es un rostro abultado que a menudo no se corresponde con nuestra fisionomía, por lo que la dieta no sirve de nada.

La bichectomía es una intervención sencilla y muy agradecida, la favorita de las modelos y la primera a la que suelen someterse. Consigue un rostro más afilado y anguloso. El resultado es inmediato,  súper favorecedor, ¡y discreto!

En mi caso, aparte de tener la cara un poco redonda, mis bolas de Bichat eran grandes y me notaba las mejillas demasiado llenas, sobretodo al sonreír. Decidí esperar un tiempo. Me habían dicho que con la edad el rostro se afinaba de forma natural. Por desgracia, pasaron los años y todo seguía igual. Podía adelgazar de cuerpo, pero la carnosidad de las mejillas seguía ahí.

Cuando tomé la decisión de someterme a la bichectomía, empezó la búsqueda del mejor cirujano para ese tipo de operación. Aunque en un principio pensaba operarme en la Clínica Cima, tras mirar un poco por internet y preguntar a algunas conocidas, me decanté por el doctor Ricard Ruiz-Lluch, que trabaja en la Clínica Mar de Castelldefels (Barcelona). Me gustó su currículum y una amiga me comentó que era especialista en la zona maxilo-facial. Tened en cuenta que aunque la bichectomía es una operación muy sencilla, existe un mínimo riesgo de tocar el nervio facial, así que tenía muy claro que quería un médico experto en tratar esa parte del rostro.

En mi caso la primera visita fue muy rápida, algo que no suele ser así, ¡siempre tenemos tantas dudas! Pero en este caso, era una situación distinta: era una candidata ideal para la intervención (por la forma de mi rostro), estaba muy bien informada y tenía muy claro lo que quería, así que quedaba poco por preguntar. El doctor también me inspiró mucha confianza. Lo único que me preocupaba un poco, como ya os he comentado, era la posibilidad de tocar el nervio facial durante la operación, pero el doctor me tranquilizó de inmediato: el nervio facial y el conducto de la parótida se encuentran relativamente alejados de la zona de tratamiento.

El día de la operación estaba nerviosa pero muy ilusionada. Me pusieron la bata y el gorro para cubrir el cabello, y me tumbaron en la camilla del quirófano. El cirujano llegó con un ayudante y alguien que creo que era un médico en prácticas para observar. Todo el personal de la clínica era muy amable y profesional.

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Después de asegurarse de que yo estaba completamente relajada y tranquila, el doctor me inyectó la anestesia local dentro de la boca. Es parecido a cuando te sacan una muela o te ponen un empaste. Tras esperar unos minutos, buscó la localización exacta de la bola del lado izquierdo, y pasados dos minutos, ¡ya la había sacado! ¡No me lo podía creer! ¿Tan rápido? Pero sí, ¡ya estaba fuera! ¡Ni siquiera me había dado cuenta de que me habían hecho la incisión!

Con la bola del lado derecho el proceso fue igualmente rápido y fácil. El médico iba explicando a cada rato lo que hacía, y eso me tranquilizó mucho. Era evidente que estaba muy acostumbrado a realizar esa operación, ¡había elegido bien! Las dos incisiones fueron mínimas, rápidas, y limpias. ¡Solo me pusieron un punto a cada lado!

Cuando me incorporé, no pude evitar echar un vistazo a las bolas de Bichat que me habían quitado. ¡Wow! Ahí las tenéis.

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¡Impresiona mucho verlas y pensar que has tenido esas dos “cositas” dentro durante tanto tiempo! Podéis entender por qué su extracción estiliza el rostro y cambia el óvalo facial. Las bolas de bichat suelen tener ese aspecto, pero según la persona puede variar el tamaño, la forma y el color (en mi caso, podéis ver que una es más oscura y grande que la otra).

POST-OPERATORIO

Inmediatamente después de la cirugía, me colocaron una venda muy apretada alrededor del rostro. Es incómodo, pero necesario. Hay que llevarla puesta todo el tiempo posible, un mínimo de seis horas, y tomar antibióticos y antiinflamatorios durante una semana.

La hinchazón comienza de inmediato, es bastante notable y dura unos cinco días. ¡No os asustéis! También es normal que la inflamación sea más evidente en un lado de la cara. En mi caso, el lado afortunado fue el izquierdo: dolía menos, y la hinchazón desapareció antes.

Es necesario dormir boca arriba por lo menos la primera noche. Está prohibido tomar alimentos sólidos durante al menos dos días, así que es el momento de tomar zumos con pajita, sopas y purés. Y pasado ese tiempo, hay que volver a la normalidad poco a poco, comiendo despacio y suavemente, y evitando la carne y todo lo que nos haga masticar con fuerza.

En cuanto baja la hinchazón, los resultados comienzan a ser perceptibles. Poco a poco, empecé a notar mi rostro más delgado y definido, pero de una manera muy natural. En una semana, ya era evidente para mí, que me miro en el espejo a diario… El resultado definitivo se nota al cabo de un mes y medio, aproximadamente. La extracción ha conseguido resaltar mis pómulos y el ángulo de la mandíbula. Tengo dos huequitos muy favorecedores a los lados de la cara. El resultado es muy parecido al que se consigue sombreando los lados del rostro con maquillaje, ¡y definitivo! Las bolas, una vez extraídas, ya no vuelven a salir. ¡Estoy encantada! La gente me nota la cara más estilizada y favorecida pero no saben exactamente por qué…¡y ése es el secreto de una cirugía plástica exitosa!

La operación me costó 1500 euros, y la considero una de las mejores inversiones que he hecho en mi vida. ¡Solo me arrepiento de no haberme operado antes!

¡Hasta la próxima!

Actualización marzo 2016: he dejado el blog por motivos laborales. Recibo muchos mensajes sobre la operación. Solo puedo decir que pasado un tiempo todavía estoy más contenta con el resultado, ha sido plenamente satisfactorio. También recibo mensajes de gente descontenta con esta operación, que se la ha hecho en otros centros. Lo único que puedo decir al respecto es que esta cirugía no es tan sencilla como parece, hay muchos doctores que no encuentran las bolas de bichat, así que cuidado. Buscad un cirujano maxilofacial que extraiga bolas de bichat a menudo, porque si no, puede haber complicaciones. Yo estoy encantada con la elección que hice, si sois de Barcelona o alrededores no os lo penséis mucho, incluso si sois de otra ciudad os diría que os desplazarais, porque este médico es muy bueno y por los mensajes que recibo, no a todos los médicos se les da muy bien esta cirugía! Cuidado.

 


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